LA
REPÚBLICA DE EL BOLSÓN
Cuando aún no estaban delimitadas
las fronteras entre Chile y Argentina ya existía un numeroso grupo
de colonos afincados en la región que se habían afincado
alrededor de 1883. Cierta noche dicharachera en los fríos y largos
inviernos cordilleranos, estaban reunidos los pocos colonos y discutían
sobre qué sería del futuro de esta próspera y cobijadora
región que los albergaba… Corría el año 191…
.
Hasta ese momento se ignoraba a qué país pertenecía
este pedazo de territorio ubérrimo ya que , si bien eran chilenos
los que habitaban esta zona, la pertenencia estaba en litigio entra Chile
y Argentina. En 1902 se llegó al acuerdo limítrofe con el
arbitraje de la Corona Británica y se colocaron los hitos delimitantes.
Es así que navegaban entre aguas indecisas y decidieron, ante la
orfandad de patria que los cobijara, buscar la forma de obtener algún
gobierno para tomar las decisiones acerca del futuro.
No eran tantos los allí reunidos ni eran grandes sus aspiraciones:
sólo saber a quién obedecer y qué reglas de convivencia
habrían de observar. No es difícil imaginar que habrán
querido delimitar sus posesiones en una tierra ilimitada y pródiga
y poseer la certeza de su pertenencia y conocer la autoridad ante quien
reclamar si surgían inconvenientes a lo largo de la obligada convivencia.
Qué fue exactamente lo que se dirimió en aquella reunión
nocturna sólo lo saben sus participantes. Pero a los pocos días
se comenzó a rumorear en los alrededores que habían nombrado
un Presidente y algunos ministros en la nueva conformación política
local.
Se acababa de fundar la REPÚBLICA DE EL BOLSÓN.
Ese sueño secesionista y libertario duró escasos días
hasta que el Gobierno argentino comisionó a la temible Policía
Fronteriza a cuyo mando puso al Mayor del Ejército Prusiano, Mateo
Ghebart, quien con un celo que excedió las órdenes impartidas
realizó una batida hasta la zona del Río Manso. A su paso
dejó pobres hombres y ancianos atados a su destino en las alambradas,
golpeó sin medida a niños y jóvenes, tropelías
tales como hacer a los abuelos jinetear a sus propios nietos en un galpón
abandonado para arrancarles datos certeros sobre el lugar dónde
se ocultaban los libertarios. Un pobre campesino de la zona de El Foyel
sobrevivió gracias a haberse escondido en un galpón de pasto
al que, día a día, iba una gallina a depositar sus huevos,
único alimento que pudo consumir hasta que la Fronteriza regresó
con la tarea cumplida a su lugar de partida.
Las autoridades que mencionan los estudiosos sitúan en la Presidencia
al alemán Otto Tipp quien se haría famoso posteriormente
por haber hecho una rudimentaria fábrica de cerveza que, cada vez
que la bebida estaba lista, ponía en el tope de un improvisado
mástil una bandera blanca que indicaba a los pocos habitantes del
valle bolsonés que la rubia bebida estaba lista. En ese lugar ubicado
a la vera de la Ruta 258 concurrían todos los amantes del alcohol
y allí estaban hasta que daban fin a la bebida.
Otras personas que se mencionan en la cúpula de autoridades de
la República figuran un criador de ovejas de la zona de Ñorquinco,
el vasco Pascual Sabalza a quien se le confía la cartera de Hacienda
por ser, justamente, un hacendado.
Estas historias recogidas de la memoria oral coinciden con un carácter
propio de mitos y leyendas: la ausencia de fechas certeras, de momentos
claves en el desarrollo y situación de los hechos evocados y ,
los dejan a la deriva en el mar de las dudas colectivas.
Si bien hay datos certeros de la represión ejercida por el Estado
Nacional por la insurrección, esto, nos lleva a pensar que el hecho
castigado debe haber existido y para la memoria colectiva, que no exige
precisiones, lo da por sentado y corroborado.
Es así que la República de El Bolsón está
instalada como un hecho consolidado por el paso del tiempo y, a medida
que el tiempo trascurre, seguirá sobresaliendo como un hito que
hizo que esta zona fuera reconocida en el país y el exterior. Algo
pasó con Tipp y sus parientes alemanes, Müller y Hube, ya
que con el tiempo se fueron de las poblaciones que habían adquirido
y sólo quedaron algunos de sus descendientes.
Por ese motivo, la República es parte de las leyendas de El Bolsón…
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