Miscelánea
*por el Lic. Juan Domingo Matamala
 
Los Primeros elementos de Labranza

Los primeros habitantes que llegaron al ubérrimo Valle de El Bolsón desde Chile trajeron consigo una serie de implementos de labranza propios de su región de origen y que debieron adaptar a la especial geografía en la que se habían instalado.
El primer elemento primario de labranza de la tierra fue EL ARADO DE CHANCHO, denominado así porque servía para arar la tierra y dejaba una huella similar a la que dejan los chanchos al osar la tierra.
Este rudimentario implemento consistía en árbol al que se le dejaba parte del tronco y se lo trabajaba manualmente para darle forma de reja que se hundía en la tierra. Para facilitar que la reja rompa la tierra se le solía colocar algún trozo metálico que la hacía más durable y fuerte. Era tirado por una yunta de bueyes o por un caballo. Sobre la parte de la reja, en la parte superior tenía la mansera o un mango que permitía guiarlo para hacer los surcos o melgas en donde posteriormente se sembraban las semillas.

LA RASTRA DE MADERA: La rastra era un implemento que se utilizaba con posterioridad a que la tierra era arada. Consistía en un rectángulo con tablas formando un enrejado. Sobre las tablas se insertaban trozos metálicos puntiagudos o bien de madera dura (coihue , radal , retamo o maitén) . Los mismos tenían forma cónica de tal manera que la parte fina rompía finamente los terrones de la tierra o arrastraba las raíces y restos más grandes que quedaban luego del arado de la tierra.

EL PISÓN O RODILLO: Este rodillo era un tronco de dos metros de largo y un grosor de entre 40 o 45 cmts. en cuyos extremos de le quitaba gran parte de su grosor y dejaba un espacio para atarlo con sogas o cadenas y que permitía que rodara cuando era tirado por los bueyes o los caballos. La finalidad de este implemento era apisonar o alisar la tierra sobre todo en ocasiones que se sembraban grandes superficies de cereales. Generalmente se utilizaban troncos de cohihue verde ya que reunía dos grandes condiciones para la tarea a realizar: era pesado y muy redondo y era fácil de obtener.

EL CATANGO: Este era un medio de transporte muy común en aquellos años de comienzos de siglo. Consistía en dos rodajas de coihue de unos 30 ctms. de grosor por un metro más de altura. En el centro de cada una de las rodajas se le introducía el eje (generalmente de hierro, aunque en más de una ocasión se lo hacía con alguna madera dura) . Recubriendo la rodaja se le colocaba un aro de hierro forjado como el utilizado para las ruedas de los carros de aquella época para que no se destruyera con mucha rapidez. Estos catangos se completaban, una vez colocado el eje, se le colocaba un triángulo de madera de unos tres metros de largo en cuyo extremo se unía el yugo del que tiraban los caballos o bueyes según la ocasión. Servían tanto para el transporte de madera desde los bosques como para cargas de bolsas, en cuyo caso se le colocaba un piso de madera y barandas a los costados para impedir que la misma se cayera.

LA HOZ O HECHONA: La hoz era un elemento imprescindible para la cosecha. Poseía un mango y una forma de media luna en cuya parte interior tenía dientes que miraban hacia un mismo sentido los que, al apoyarlos en los tallos del trigo, la avena u otros cereales, procedía a cortarlos y por la particular distribución de sus dientes impedía que resbalara y cortara al cosechador. De cualquier manera fue siempre un elemento peligroso en su manejo.

LA TROZADORA: Es un serrucho e mayores dimensiones y que posee en cada extremos un mango. Su forma en la parte superior es recta y en la parte de corte tiene dientes grandes y forma curva. Servía tanto para derribar árboles, como para cortar leña y su tarea requería de dos personas, aunque algunos eran duchos y podían cortar solos, sin ayuda.

EL CUCHILLÓN: Es una cuchilla de unos 60 cmts. de largo y 10 cmts. de alto de hierro con un mango en cada extremo que se utilizaba para el corte de las tejuelas. Debían ser afiladas constantemente y quienes lo sabían manejar podían producir grandes cantidades de tejuelas por día, si, al margen de la capacidad del tejuelero, la madera era de buena calidad. En general los tejueleros utilizaban ciprés sin nudos, lenga o raulí.