Miscelánea
*por el Lic. Juan Domingo Matamala
BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL CULTIVO DEL LÚPULO EN EL BOLSÓN

A principios de siglo el fértil valle de El Bolsón albergaba una fuerte corriente migratoria chilena que se venía asentando, con suerte diversa, desde el año 1883. Al comienzo los chilenos se acercaban a la fertilidad de estos valles con la intención de pastorear sus animales vacunos y yeguarizos y luego volvían a su lugar de origen. Muchos de ellos ignoraban a quien pertenecía la tierra en la que pastoreaban, ya que recién en 1902 se expidió la Comisión de Límites, que, con el arbitraje de la Corona Británica había dirimido la cuestión de limítrofe. A partir de 1887 ya se puede considerar que hubo una intención de colonización de chilenos en estos pródigos valles al realizar los ciclos de la siembra. Construyeron los precarios galpones, los incipientes corrales y sus huertas familiares. Entre sus enseres campesinos viajaron también las semillas de plantas exóticas.

OTTO TIPP, ALEMAN Y CERVECERO.

Muchos alemanes emigrados a Chile cruzaron también la frontera imaginaria y se instalaron en la zona de El Bolsón. La familia Hube, Müller o Tipp son algunos de los nombres de pioneros de ese origen. Don Otto Tipp adquirió tierras a la vera de lo que es hoy la Ruta 258, hacia Esquel, sobre las primeras estribaciones de Villa Turismo. Luego vendió esa tierra a un inmigrante español, también venido de Chile, Don Antonio Merino. Otto Tipp debe haber traído los primeros bulbos de lúpulo a la región. En principio la enredadera se usaba para sombrear las galerías de las antiguas casonas o de simple cerco para las huertas familiares. Pero le cupo a este alemán el haber sido el primero en utilizarla para la fabricación casera de cerveza.
Durante años fabricaba en enormes barriles de 300 o 200 litros grandes cantidades de cerveza en cuya elaboración utilizaba las flores del lúpulo. Cuando la rubia bebida estaba lista, dicen los memoriosos, Otto levantaba en un improvisado mástil ubicado en las alturas de la loma cercana, una bandera blanca. Era la señal esperada por los vecinos para acercarse a la casa y darse a beber la cerveza casera de Don Otto.

El ritual repetido a lo largo de los años quedó grabado en la memoria de los viejos pobladores del Valle Bolsonés...
Una vez que Tipp vendió su tierra a Don Antonio Merino, se fue de la localidad.
El lúpulo, mantenido hasta ese entonces en los límites de la casa, se propagó con libertad. Algunos vecinos lo llevaron a sus casas para darle usos ornamentales. En esa proliferación descontrolada, el lúpulo encontró en el
clima de estos valles el hábitat natural para su desarrollo. Pasarían muchos años para que un inmigrante croata descubriera el potencial económico que se ocultaba en el lugar.

LEOPOLDO LÉSKOVAR Y ANTONIO SINIJOJ: LA PRIMERA PLANTACIÓN

La empresa Maltería y Cervecería Quilmes hacía años que venía experimentando en distintos sitios de la geografía argentina en la búsqueda del lugar adecuado para encarar el cultivo intensivo del lúpulo.
En esa tarea hab¡a destacado a un profesional,Doctorado en la Unversidad de Florencia, nacido en un pueblo llamado Zalec,(Eslovenia)en donde se cultivaba desde siempre el lúpulo. Ese hombre se llamaba Leopoldo Léskovar y su nombre va a quedar para siempre vinculado a la actividad lupulera argentina y regional. Las pruebas piloto para el cultivo de la enredadera se hicieron en la zona de Nicolás Otamendi, en las cercanías de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, pero se fracasó en el intento. Intentos parecidos se hicieron en Sierra de la Ventana y Mendoza con resultados poco satisfactorios. Léskovar recala finalmente en la zona del Alto Valle Rionegrino en busca del lugar adecuado en donde implantar el lupular que produjera un rinde adecuado a las necesidades de la empresa que lo enviaba. Allí se contacta con Antonio Sinijoj, inmigrante esloveno, que poseía una gran plantación de peras, manzanas y cerezas. Rápidamente lo convence de los beneficios del lupular y Sinijoj arranca varias hectáreas de plantaciones de frutales e inicia la primera experiencia en suelo rionegrino. Los resultados fueron buenos y para su instalación Quilmes le facilitó los bulbos, maquinaria y algún préstamo para financiar los primeros tiempos.


"EL LUPULO BOLSONÉS CRECÍA POR TODAS PARTES..."

Léskovar, en su permanente búsqueda del sitio ideal, viaja a la zona de la Comarca Andina del Paralelo 42 alrededor del año 1956. En ese viaje tuvo oportunidad de ver con sus propios ojos que en la zona el lúpulo crecía pródigamente por todas partes y en forma salvaje y sin cuidados. Esto lo entusiasmó. Antonio Sinijoj había adquirido en la zona de Lago Puelo una chacra ese año. Según cuenta su hijo, Wladimiro,"mi padre había comprado la chacra perteneciente a un maestro pionero de la zona, Don Remigio Nogués.En el galpón viejo, en la que antes funcionaba la escuela, había una antena sobre la que se enroscaba una robusta planta de lúpulo". Convencido luego por Léskovar,se decide iniciar allí la primera plantación y se comienza con 40 hectáreas. Sinijoj tenía una suerte de administrador-capataz en esa chacra, un coterráneo suyo, Luis Bavdaz (léase Baudash) quien se encargó de cuidar las plantaciones realizadas por Antonio y Wladimiro Sinijoj, aunque bajo la supervisión de Léskovar.
Vavdaz relató que las hectáreas adquiridas fueron 147, cuarenta de las cuales se destinaron a lúpulo y el resto a frutales, huerta y cría de ganado vacuno.
La empresa Quilmes financió la compra de alguna maquinaria para poder encarar semejante emprendimiento. Se compra una cosechadora de origen inglés marca BRUFF, la que cosechaba un promedio de 25 plantas por minuto. Era una máquina mediana y un tanto lerda. Pero a partir de ese momento se comienza con una paulatina y sostenida sofisticación técnica.
Se considera, entonces, a la familia Sinijoj como los pioneros en el cultivo a niveles industriales de lúpulo en la región.
La plantación inicial se hizo en 1957 y se implantó la variedad Spalt Verde.

VOITEK Y FRANK BUDINEK

En 1958 la familia de Vojteh Budinek, un esloveno nacido en Kranjska Gora, adquiere una chacra de alrededor de 110 hectáreas en la zona de Mallín Ahogado, a unos 15 kms. de El Bolsón. Inmediatamente se interesa por el cultivo del lúpulo y comienza con una plantación de 2 hectáreas. Esta familia compuesta por el padre, Vojteh Budinek, su esposa Danica y sus hijos Franck, Magda, Danica y Olga inician la actividad como complemento de la explotación agrícola y maderera.

La variedad implantada a instancias de su paisano Léskovar, fue la Spalt Verde. En la actualidad, este establecimiento llamado Triglav,tiene una plantación de 15 hectáreas y ha logrado un importante crecimiento en
maquinaria.
Hoy, en el 2.004, es uno de los pocos productores de los pioneros que continúa con la actividad ya que Sinigoj, Rizza, Cerieldín y Sa Pereira que tuvieron cultivos similares dejaron la actividad.

ALUSH RIZA

Este inmigrante albanés poseía una chacra a escasos metros de la familia Budinek y, casi en forma simultánea inicia la explotación lupulera. En el comienzo sembró dos hectáreas en 1958 y también explotaba simultáneamente la faz agrícola-ganadera y maderera. Su establecimiento llamado "San Roque"
fue uno de los más completos, ya que poseía cosechadora, peletizadora, envasado al vacío, etc.

EL LÚPULO HOY

El cultivo del lúpulo en 2.004 ha crecido en cantidad de productores en distintas zonas de la Comarca Andina del Paralelo 42 y se encuentran cultivos en El Hoyo, Lago Puelo, Epuyén y en el Valle cultivable de El Bolsón.
El manejo de costos y precios variables que tiene este fruto lo hacen una inversión riesgosa ya que inciden diversos factores en su comercialización.
El precio internacional es fluctuante y los gustos de los industriales cerveceros cambia por épocas pero lo que no se puede optar es la variedad de las plantas con la misma rapidez, con lo que nuca se sabe a ciencia cierta cuál será la demanda en cada año.
La empresa Quilmes es la mayor compradora de estos cultivos y tal vez sea la que regula un poco le mercado.
Los rendimientos óptimos por hectárea varían de acuerdo a las variedades pero se considera que 2.500 Kilo/ha. es un rinde óptimo.
El precio por kilo, como ya queda dicho, es fluctuante y muchos creen que es excesivamente redituable, con lo que se crean algunos mitos sobre su rentabilidad, que, cuando se contrasta con los gastos de instalación, abonos, químicos, maquinaria, infraestructura (secaderos), personal y otros gastos hacen que algunos soñadores tropiecen duramente con la realidad.
El Lúpulo seguirá siendo un cultivo identificatorio de El Bolsón y la zona. El lúpulo es sinónimo de buena cerveza y tal vez por esto, en los últimos años, han nacido inumerable cantidad de fábricas artesanales de cerveza casera que están adquiriendo buenos réditos económicos por su elaboración.
El gasto de lúpulo de estas fábricas es mínimo, tanto que casi no se los toma en cuenta como consumidores del amargo fruto, frente a los millones de litros que se elaboran en forma industrial en el país y en algunos países a los que se exporta, como EEUU, Brasil, Alemania y otros.

Lic. Juan D. Matamala
email chapingo@elbolson.com