Mitos y Leyendas
*por el Lic. Juan Domingo Matamala
   

EL COIHUE

Este árbol, si bien no tiene una leyenda que lo destaque del resto de los árboles regionales, posee en los últimos tiempos un marcado interés por las características que se le atribuyen.
Su denominación es de origen mapuche y significa: Có= agua y Hue: lugar. Lugar donde hay agua.
Efectivamente este árbol crece en las cercanías de grandes río, lagos y arroyos y alcanza alturas realmente impresionantes que pueden llegar a los 45 metros y el diámetro de su tronco suele alcanzar los dos metros y aún más en ejemplares más antiguos. Su madera es utilizada básicamente para hacer puentes y obras en agua porque se torna más resistente y fuerte.
Sus hojas son perennes y verde acerado. Debido a un hongo parásito ( denominado científicamente Cytaria darwini) que crece en sus ramas, suelen producirse unas nudencias caprichosas que son utilizadas por artesanos desde épocas remotas para realizar objetos artísticos. A este fruto los nativos le llamaban Llao Llao. Esta palabra tal vez provenga de la voz LLaq llaq, que significa pedazos.
Con esos nudos se realizan relojes con su fondo caprichoso, ceniceros, bandejas y centros de mesa. La utilización de sus ramas con nudos permiten lograr las más caprichosas formas para veladores y arañas de iluminación.
Con la aparición en Europa en el siglo XX de las denominadas “lluvias ácidas” en Alemania y otros países del primer mundo se investigó a estos árboles y concluyeron que sus hojas reciclan esta calamidad . A partir de ese momento se han exportado semillas y se ha estudiado el ciclo reproductivo para obtener una reproducción en medios diferentes al entorno patagónico con resultados, a la fecha, inciertos.
Es un árbol distintivo de los bosques andino patagónicos.