EL
COIHUE
Este
árbol, si bien no tiene una leyenda que lo destaque del resto de
los árboles regionales, posee en los últimos tiempos un
marcado interés por las características que se le atribuyen.
Su denominación es de origen mapuche y significa: Có= agua
y Hue: lugar. Lugar donde hay agua.
Efectivamente este árbol crece en las cercanías de grandes
río, lagos y arroyos y alcanza alturas realmente impresionantes
que pueden llegar a los 45 metros y el diámetro de su tronco suele
alcanzar los dos metros y aún más en ejemplares más
antiguos. Su madera es utilizada básicamente para hacer puentes
y obras en agua porque se torna más resistente y fuerte.
Sus hojas son perennes y verde acerado. Debido a un hongo parásito
( denominado científicamente Cytaria darwini) que crece en sus
ramas, suelen producirse unas nudencias caprichosas que son utilizadas
por artesanos desde épocas remotas para realizar objetos artísticos.
A este fruto los nativos le llamaban Llao Llao. Esta palabra tal vez provenga
de la voz LLaq llaq, que significa pedazos.
Con esos nudos se realizan relojes con su fondo caprichoso, ceniceros,
bandejas y centros de mesa. La utilización de sus ramas con nudos
permiten lograr las más caprichosas formas para veladores y arañas
de iluminación.
Con la aparición en Europa en el siglo XX de las denominadas “lluvias
ácidas” en Alemania y otros países del primer mundo
se investigó a estos árboles y concluyeron que sus hojas
reciclan esta calamidad . A partir de ese momento se han exportado semillas
y se ha estudiado el ciclo reproductivo para obtener una reproducción
en medios diferentes al entorno patagónico con resultados, a la
fecha, inciertos.
Es un árbol distintivo de los bosques andino patagónicos.
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